"Salvar a una cría de chimpancé es una sensación que no se puede explicar con palabras. Se parecen tanto a nosotros que cuando empiezas a curarlo se te agarra y te necesita, y en cuanto te alejas un poco empieza a llorar porque se da cuenta de que le has salvado".
"Cuando un chimpancé ve que un carpintero está clavando un clavo con un martillo, se queda observando con atención y en cuanto el hombre se va, roba el martillo y empieza a hacer exactamente lo mismo. Es algo sorprendente" relata una cuidadora del Centro de Tchimpounga.
Estos asombrosos animales, que comparten con nosotros el 99% de su código genético, están en serio peligro de extinción. "Cada uno de nosotros es importante. Cada uno de nosotros puede marcar la diferencia". Este es el mensaje crucial que transmiten estos dos entusiastas herederos del legado de Jane Goodall, que creen con todas sus fuerzas que un mundo mejor es posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario